Con el tiempo, las sierras de cinta se desgastan, pero casi siempre las causas de un mal corte pueden remontarse a la operación inadecuada o a problemas mecánicos que podrían haberse evitado con mantenimiento de rutina.

Para asegurar un corte de calidad, concéntrese en estas áreas clave: refrigerante, la hoja, avance descendente y soporte de la pieza de trabajo.

1. Refrigerante

El refrigerante arrastra las virutas del corte de sierra y, junto con un cepillo limpiador de hoja, asegura que ninguna viruta regrese a la pieza de trabajo. El refrigerante además funciona como un agente de transferencia de calor para enfriar la pieza de trabajo y lubricar la hoja y así prolongar su vida. Como le ocurre al aceite en un motor de carro, el refrigerante puede degradarse con el tiempo y debe cambiarse.

Para aceros generales, la relación de agua a refrigerante debe ser de 10 a 1 o de 12 a 1 para acero suave, y de 8 a 1 para materiales más duros. Muchas personas suponen que el refrigerante no se evapora, y que los operadores o técnicos sólo tienen que agregar más agua. Sin embargo, con el tiempo esa relación de refrigerante puede llegar a ser de 30 a 1. Esto reduce muchísimo la capacidad de transferencia de calor del refrigerante y puede causar que se formen rebabas a lo largo del borde de la pieza de trabajo. Además, la lubricidad se reduce en gran medida, haciendo que la hoja se desgaste más rápido.

2. La Hoja

Una hoja filosa bien lubricada hará un corte impecable. Conforme una hoja se desafila, genera más calor, y en algún punto la cantidad de calor generado puede superar a la capacidad de transferencia de calor del refrigerante, especialmente si la mezcla de refrigerante es vieja o si no tiene la proporción correcta de agua-refrigerante.

Asegúrese de que el paso de diente de la hoja sea correcto para el material que se esté cortando. Usar un paso de diente demasiado fino puede causar que las virutas queden atrapadas en la garganta de la hoja €”€œlimando€ el material en lugar de cortarlo. Esto producirá una superficie áspera.

Para la mayoría de las aplicaciones, un paso de diente menos fino es más eficiente y corta más rápido. Inspeccione las virutas producidas: éstas deben ser virutas estéticas, rizadas, completas. De lo contrario, revise su hoja y el cepillo limpiador de hoja para asegurarse de que no haya virutas atrapadas en la garganta. Las virutas azules son señal de que se está generando demasiado calor.

Asegúrese de que la velocidad de la hoja sea correcta para la aplicación. Hasta un ajuste de unos cuantos pies por minuto puede mejorar enormemente la calidad del corte.

Además, verifique las guías de la sierra de cinta, incluyendo el posicionamiento y las tolerancias de los insertos y rodillos. Asegúrese de que los rodillos guía giren libremente. Un rodillo bloqueado o dañado puede aprisionar la hoja de la sierra.

3. Avance descendente

La velocidad y la presión del avance descendente deben controlarse para el tipo y el espesor del material que se esté cortando. Si el avance descendente automático está configurado para una hoja filosa, debe reconfigurarse periódicamente para tomar en cuenta la pérdida gradual de filo de la hoja. El no hacer esto puede producir cortes de una calidad cada vez peor.

Si la sierra de cinta tiene un avance descendente manual, el operador debe vigilar continuamente la calidad de corte y ajustar la velocidad y la presión según sea necesario.

4. Soporte de la Pieza de Trabajo

Verifique que la pieza de trabajo, soportada firmemente en ambos lados del corte, no pueda moverse durante el corte. Si la presión de sujeción es ajustable, use la presión máxima para material sólido y la presión suficiente para sujetar materiales estructurales sin deformarlos.

Un tipo común de rebaba ocurre cuando el lado cortado de la pieza de trabajo no está soportado adecuadamente. Conforme la hoja se acerca al final del corte, el peso del material puede hacer que éste caiga en lugar de ser cortado.

Al cortar material rectangular, coloque la pieza de trabajo de manera vertical en lugar de horizontal. Esto reduce la cantidad de contacto de la hoja con la pieza de trabajo, lo que resulta en un aserrado más eficiente y un corte de mejor calidad.

Para darle soporte a la hoja, coloque los brazos guía de la hoja lo más cerca posible de la pieza de trabajo. Si la distancia es demasiado grande, la hoja puede moverse erráticamente en el corte, especialmente con demasiada presión de avance descendente. Las máquinas más nuevas tienen guías de carburo además de los rodillos para ayudar a mantener la hoja vertical.

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